lunes, 29 de octubre de 2012

Morirse cuesta


El padre de un amigo se está muriendo, todavía está consciente a ratos y aunque duerme casi todo el tiempo y no se levanta de la cama, ayer abrió los ojos, miró a su hijo, a mi amigo, y le dijo:

 - "CUANTO CUESTA MORIRSE ¿NO?".

Mi amigo, que lleva ya dos semanas anunciándome que su padre se muere en cualquier momento, creo que no sabe que morirse cuesta.


El padre, es un hombre, alto, grande, potente corporalmente, resolutivo... me imagino, solo me imagino porque no lo he contrastado, lo poco que le cuadra no poder resolver, como está acostumbrado, en estos momentos.

Me alegra que mi amigo haya sabido contener un embate de ese calado, porque un enfermo moribundo, sabe que se muere y necesita a su lado a alguien que no se desmorone por la pena y la angustia. No todos son capaces de estar ahí de ese modo.

Y sí, morirse cuesta, la biología se resiste... hasta que de pronto todo se acompasa de otra manera y te has muerto, en menos de un segundo.


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