lunes, 3 de marzo de 2014

"¿Quién muere?" Stephen Levine

“Según la sabiduría amerindia, la “integridad” o “totalidad” no es el tiempo que uno ha vivido sino mas bien la plenitud con que ha iniciado cada momento completo. (…) Si analizamos nuestro miedo a la muerte, vemos que en realidad lo que nos asusta es el momento siguiente, sobre el cual no tenemos control. Además, hay en esto, temor a la transitoriedad, al próximo cambiante y desconocido momento de la vida. Para ser individuos plenos que hayan nacido totalmente, debemos dejar de postergar la vida como tratamos de postergar la muerte.”

“Los modelos que tenemos, las ideas sobre quienes somos y como debería ser el mundo, crean una jaula donde cada concepto vendría a ser un barrote que impide recibir la verdad. Cada idea de cómo son las cosas limita nuestra capacidad de experimentarlas como quizás sean realmente. (…) No sabemos quienes somos porque pensamos en nosotros como si fuéramos nuestras ideas y viejos modelos. (…) Constantemente, tratamos de escapar de la verdad. Nos da miedo el espacio abierto a la investigación, nos da miedo tornarnos vulnerables a la verdad del momento, abiertos a “lo que es”. Deseamos capturar el mundo, dominar la realidad y transformarla en una imagen de nosotros mismos. Precisamente en ese intento de dominio está la raíz de gran parte de nuestro sufrir.”

“Si no aceptamos con actitud dispuesta cualquier cosa que pueda suceder, si nos cerramos frente a alguna posibilidad o acontecimiento, nuestras percepciones se estrechan hasta convertirse en una visión en forma de túnel donde no entra lo inaceptable. Por inaceptable entendemos todo lo que no refuerce la fantasía de nuestro yo imaginado, la fantasía de cierta permanencia firme. (…) Cuando aceptamos que no sabemos, nos volvemos muy despiertos, nos convertimos en un cazador que no sabe que va a pasar a continuación. Es la quietud en medio de la actividad. Es un espacio abierto a través del cual puede desplazarse cualquier cosa.

“Creemos que somos nuestros pensamientos, y a ellos les decimos “Yo”. Si nos soltamos de los pensamientos, vamos más allá de nosotros mismos, de quienes imaginamos ser. Detrás del inquieto movimiento de la mente, se halla la quietud del ser, la quietud que no tiene nombre, ni nada que proteger, es la mente natural (...) Para poder decir que hemos nacido, debemos tocar eso imperecedero, experimentar aunque no sea mas que durante un instante, la espaciosidad que va más allá del nacimiento y la muerte. EMERGER A UN MUNDO DE PARADOJA Y MISTERIO, TENIENDO COMO ÚNICAS ARMAS, LA PERCEPCIÓN Y EL AMOR.”

"¿Quién muere?"

2 comentarios:

  1. GRACIAS POR RECORDARNOS QUE ESTAMOS DE PASO Y ENSEÑARNOS EL FELIZ CAMINO DE REGRESO A CASA.

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