sábado, 26 de abril de 2014

AJEAR, CROCITAR, TRISAR Y DEMÁS PALABRAS




 Tras el día del libro, unas palabras dedicadas a las palabras.

Foto

Una pareja de cigüeñas. | CARLOS DE HITA






















Los animales no se limitan a gritar, trinar, silbar y gorjear. En la naturaleza también se escuchan otros verbos. Una variedad de términos, a menudo expresivos, que demuestran la antigua finura y la capacidad de observación de la gente de campo a la hora de ponerle nombres a las cosas. 


Por ejemplo:

Ajear, o corechear de la perdiz roja.
Pazpallear, de la codorniz.
Crocitar, crascitar o croajar, que todo le vale al cuervo.
Graznar de grajas y cornejas.
Trisar, como dice la golondrina.
Crotorar de cigüeñas.
Arrullar de tórtolas, zurear de palomas zuritas.
Relinchar del pito real, también llamado pito relincho.
Parpar de patos.
Bisbisear, como los bisbitas.
Y en las horas de calor, zumbar, bordonear y rumbar  de moscardones y abejorros
Con la noche el diccionario cambia de definiciones.  Es en la oscuridad cuando estridulan los grillos más estridentes y escuchamos el ulular de cárabos.
Maullar, pero de mochuelos.
Silbar, de autillos.
Croar de ranas.
Ronronear de chotacabras.
Arruar, rebudiar, gruñir en general, de jabalíes.
Tautear de zorro.
Y ladrar, sí, pero a los corzos
Estas son algunas de las voces que suenan ahora, en primavera. Para el otoño y el invierno quedan el berrear de ciervos, el roncar de gamos,  los gangueos de gangas y  gansos, el gruir de grullas, otilares, bruares, aullidos y ahullidos de lobos.
 

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