domingo, 1 de septiembre de 2013

Eguzkilore, la Flor del Sol

Eguzkilore Treviño (Araba)

Dentro de los símbolos y leyendas del pueblo vasco se encuentra el Eguzkilore, también conocido como Flor del Sol.

Se trata en sí del símbolo que representa la flor seca del cardo silvestre Carlina acaulis. Como símbolo tradicional, que se coloca en la puerta de entrada de los caseríos del País Vasco como una representación del astro diurno y que desempeña las mismas funciones místicas atribuidas al Sol. Este ahuyenta a los malos espíritus, impide la entrada a las brujas, a los genios de las enfermedades, de la tempestad, del rayo, etc. El Eguzkilore es la imagen de la paz y del desarrollo.

Cuenta la leyenda que hace miles y miles de años… cuando los hombres comenzaron a poblar la tierra, se encontraban inmersos en la gran oscuridad. Asustados por los numerosos genios que salían de las entrañas de la tierra en forma de toros de fuego, caballos voladores, enormes dragones… los hombres en su desesperación, decidieron pedir ayuda a la Tierra de forma constante. Ante esta insistencia, la Tierra les dijo: “Hijos míos, me pedís que os ayude y eso voy a hacer. Crearé un ser luminoso al que llamaréis Luna”.
 
Al comienzo, los hombres se asustaron mucho y permanecieron en sus cuevas sin atreverse a salir, pero, poco a poco, fueron acostumbrándose. Al igual que los genios y las brujas que también se acostumbraron y no tardaron en salir de sus simas y acosar de nuevo a los humanos. Así que los hombres, acudieron otra vez a la Tierra, pero esta vez para pedirle algo más poderoso. Esta, les respondió creando un ser todavía más luminoso al que le llamarían Sol. De esta forma, el Sol sería el día y la Luna la noche.

Era tan grande, luminoso y caliente que los hombres tuvieron que ir acostumbrándose poco a poco. Gracias a su calor y luz, crecieron las plantas… y aún más importante, los genios y las brujas no pudieron acostumbrarse a la gran claridad del día y desde entonces sólo pudieron salir de noche.

Los hombres, acudieron una vez más a la Tierra para pedirle protección durante la noche ya que los genios salían de sus simas y los acosaban. Y fue entonces cuando la Tierra les creó una flor tan hermosa que, al verla, los seres de la noche creerían que era el propio Sol. Esta es el Eguzkilore, la Flor del Sol. Y hasta hoy, defiende los hogares de los malos espíritus, los brujos, los genios de la enfermedad, las tempestades, rayos y demás enemigos del hombre.
 
Carlina Aucalis en Urbasa (Nafarroa)

la Carlina acaulis es una planta perenne de tallo rígido y reducido de hasta unos 20 cm. de altura. Crece casi pegada al suelo y brota en forma de roseta de hojas recortadas y espinosas, y brácteas anchas y carnosas, de gran parecido a las del cardo.
 
La cabeza floral se encuentra en el centro de la roseta. Tiene la característica de que no se marchita, manteniendo siempre su belleza y frescura. Su disco blanco-plateado de unos 12 centímetros que posee alrededor de la cabezuela sólo se abre cuando brilla el Sol. Crece en laderas soleadas, barbechos y praderas pedregosas de montaña.

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