jueves, 21 de junio de 2012

Las nuevas caras del suicidio

  • El 49% de los suicidios en el mundo se producen en China y la India
  • En estos países, las mujeres jóvenes constituyen un grupo en especial peligro
  • Algunos factores de riesgo considerados universales, en realidad no lo son
  • Los expertos advierten que hace falta entender el problema para solucionarlo
Comprender por qué una persona decide acabar con su vida es muy complicado para el resto. Las razones por las que se producen estos trágicos episodios no se conocen del todo bien y, aunque el dolor parece ser un vehículo común, cada vez hay más pruebas de que existen grandes diferencias entre países y regiones que son importantes identificar y comprender para evitar estas muertes.

"Mejorar la prevención del suicidio globalmente requerirá una mejor comprensión de por qué y cómo las personas deciden quitarse la vida" en diferentes partes del mundo. Ésta es una de las conclusiones que emana de una serie de artículos dedicados al suicidio que publica esta semana 'The Lancet'. Esta reflexión de los editores de la revista surge de los "inesperados hallazgos" realizados en la India y China que indican que "algunos de los factores de riesgo del suicidio que hasta ahora se habían asumido como universales, en realidad, varían enormemente de una cultura a otra".

Cada año, según estimaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), 900.000 personas se quitan la vida en el mundo y el 84% de los casos se da en países con ingresos bajos o medios. China y la India registran el 49% de todos los suicidios, que son la segunda causa de mortalidad entre los adultos jóvenes de 15 a 29 años, y están cerca de superar a las muertes relacionadas con el embarazo y el parto como primera causa de defunción entre las mujeres indias.

Mujeres en riesgo

Estos datos, revelados por el primer estudio representativo realizado en la India, "confirman lo que se ha sospechado durante décadas, que el suicidio es un gran problema de salud" en estos países y que "no ha recibido la atención que se merece", afirman Michael Phillips y Hui G. Cheng, de la Facultad de Medicina de la Universidad Jiao Tong de Shanghai (China) en uno de los artículos.

Y el problema tiene una cara distinta de la dibujada hasta ahora por la OMS. Tiene un rostro más femenino. Mientras que las estimaciones de las agencias internacionales establecen que por cada mujer que se quita la vida en el mundo, tres hombres hacen lo mismo, el análisis realizado por el London School of Hygiene & Tropical Medicine (Reino Unido) indica que este ratio no está tan descompensado y que por cada suicidio femenino ocurren 1,67 masculinos.

El nuevo cálculo es el resultado de lo observado en estos dos países asiáticos -el ratio es 1 a 1 en China y 1,5 a 1 en la India- donde las mujeres jóvenes de zonas rurales forman un grupo en especial peligro. La primera sorpresa, y diferencia respecto a los países ricos, fue el lugar de residencia, ya que en el 'primer mundo' los suicidios son más habituales en las ciudades. La segunda fue descubrir que estar separada, divorciada o viuda eran factores protectores y no desencadenantes.

Los estudios realizados en China coinciden con estos hallazgos y arrojan además otra diferencia fundamental con occidente: la enfermedad mental es mucho menos frecuente entre aquellos que comenten suicidio o que lo intentan.

Restricción de los medios

A pesar de estas evidencias, los planes de prevención del suicidio se basan en datos y cifras de los estados más ricos, de modo que no sólo no tienen por qué servir allí donde son más necesarios, sino que el coste de su puesta en marcha es prohibitivo para los países con economías y sistemas sanitarios débiles.

Una de las estrategias más efectivas a la hora de evitar suicidios y que se puede aplicar en cualquier lugar del mundo es la limitación al acceso de los medios más utilizados para cometerlo. Por ejemplo, restringir las armas de fuego en EEUU o dificultar la adquisición de pesticidas en Asia, donde causan la mitad de las muertes autoinfligidas.

"La percepción común es que si alguien desea suicidarse, lo va a hacer por el método que tenga disponible", explica Paul Yip, del Centro para la Investigación y Prevención del Suicidio de Hong Kong (China). "Sin embargo, en contra de esta idea común, cada vez hay más pruebas de que restringir el acceso a los métodos más letales tiene un efecto significativo en la reducción de las tasas de suicidio".

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