domingo, 10 de junio de 2012

¿Y si para adelgazar y estar saludable solo hubiera que prestar atención?



Atención, se come.


Natalia Martín Cantero*  16 de noviembre de 2011

Unir dieta y meditación es lo que propone Savor, escrito a cuatro manos por un maestro zen y una nutricionista de Harvard. El mensaje se resume así: si estás atento, comerás menos y te sentará mejor.

Se han escrito miles de libros y artículos sobre la pérdida de peso. Desde la Atkins hasta la Dukan, las dietas se van sucediendo, dependiendo de la moda del momento, con desigual éxito. Lo sabemos todo (o casi todo) sobre las calorías y nutrientes que contiene cada alimento, los carbohidratos, los diferentes tipos de grasas, las porciones… Y, sin embargo, el incremento de la obesidad en España y otros países del mundo desarrollado deja claro que estas aproximaciones no sirven. Algo no funciona. Los fundamentos científicos sobre lo que es o no saludable ya los tenemos. Pero el truco bien podría estar en el cómo comer, y no sólo en el qué. Como señala Kathy McManus, directora del departamento de nutrición del Brigham and Women's Hospital, “ahora necesitamos aprender a cómo comer”.

Saborear: percibir detenidamente y con deleite el sabor de lo que se come o se bebe. En esta definición de la RAE se basa Savor (sin traducción al español por el momento), escrito por Thich Nhat Hanh (seguramente el maestro budista más conocido en el mundo por detrás del Dalai Lama) y la doctora Lilian Cheung, del Departamento de Nutrición de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Harvard.

El libro lleva mucho más allá las recomendaciones tradicionales para alimentarse y hacer ejercicio. Nos pide que observemos con más atención el cuerpo, los sentimientos y la mente, y comprobemos cómo estos están íntimamente relacionados con los hábitos físicos y de alimentación.
En su larga carrera como nutricionista, Cheung estaba acostumbrada a fijarse en los fundamentos científicos de cada cosa que nos llevamos a la boca. Sin embargo, según explica el contacto con Thich Nhat Hanh cambió su forma de hacer las cosas. “La filosofía budista describe los nutrientes necesarios para la vida de forma más amplia. Este descubrimiento me permitió percibir el eslabón perdido para conseguir un peso más saludable”, señala Cheung.
Thich Nhat Hanh nos recuerda que la paz y la felicidad están siempre dentro de nosotros. Sólo tenemos que ser conscientes de ello. Y esta paz dentro de nosotros nos nutre en formas que la comida no puede”, remata Cheung.

Para la pediatra Jan Chocen Bays, autora de varios libros sobre el tema, comer con conciencia es una manera de redescubrir una de las cosas más placenteras que hacemos como seres humanos. “Si al comer conectamos con nuestra propia experiencia y con la gente que cultivó, sirvió y cocinó la comida, estaremos más satisfechos, incluso si la comida es escasa. Este es el regalo de una comida con conciencia: restaura nuestro sentimiento de satisfacción sin importar lo que estemos comiendo”.

Chocen Bays suele hablar no de una, sino de siete “hambres”. El del ojo (“mmm, qué buena pinta tiene ese pastel”); el del corazón (“ese pastel me recuerda al que cocinaba mi abuela”); el de la mente (“no debería comer ese pastel. Tengo que adelgazar tres kilos…”). Y así sucesivamente. Se trata, en resumidas cuentas, de no dejar que la mente se aleje demasiado del cuerpo. Las preguntas son sencillas, pero la puesta en práctica no tanto: ¿Por qué comes lo que comes? ¿De qué forma lo haces y qué sientes después? ¿Cuál es tu actitud frente a los alimentos? “Aunque el concepto de atención plena procede de las enseñanzas budistas, cualquiera puede prestar atención a la hora de nutrir nuestros cuerpos”, escribe Harvey Fineberg, presidente del Instituto de Medicina de EEUU, en el prólogo del libro. “Todas las distracciones de la vida cotidiana refuerzan la ingestión de comida de forma mecánica, y esto es un factor importante de aumento de peso y obesidad”.

Diez pistas para una comida consciente en familia

1. Reserva un tiempo apropiado para compartir la comida en familia.
2. Trabaja en equipo para preparar la comida y poner la mesa.
3. Elige alimentos y bebidas saludables para tu cuerpo y para el planeta.
4. Apaga la televisión, baja el sonido del móvil y aparta el ordenador.
5. Cuando te sientes a la mesa, presta atención a la respiración, a cada inhalación y cada exhalación, durante unos momentos.
6. No discutas. Permite que las comidas se conviertan en un momento nutritivo a todos los niveles.
7. Cuando sirvas los platos y comas, observa los sabores, colores, olores y texturas de los alimentos, y la reacción de tu mente ante cada uno de ellos.
8. Come con moderación. Usa un plato pequeño y llénalo una sola vez. Mastica concienzudamente y come despacio. Deja los cubiertos sobre la mesa entre bocado y bocado.
9. No te saltes comidas. Si lo haces, después estarás hambriento y te será más difícil vencer la tentación de ingerir cosas insanas.
10. Toma medidas que apoyen una vida saludable y activa: no almacenes bebidas gaseosas o bollería y aperitivos. Limita el tiempo de tele de tus hijos y el tuyo propio.


*Natalia Martín Cantero es periodista. Si quieres ponerte en contacto con ella, escribe a natalia@vidasencilla.es

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