domingo, 4 de diciembre de 2011

Domènec Luengo: "Aún se vincula ansiedad con ser un tarado"


¿Cómo gestionar una emoción que tienen de las largartijas a los humanos? 

El psicólogo Domènec Luengo responde ésta y otras dudas a través de una guía

Vida | 05/12/2011 - 00:12h
Lorena Ferro
Lorena Ferro Barcelona
El psicólogo Domènec Luengo lleva a sus espaldas más de cien casos de ansiedad L. F
La muerte de un familiar, una enfermedad… son los momentos de la vida en los que es normal que aparezca ansiedad. Pero esta emoción que tienen “desde las lagartijas a los humanos” se convierte en un problema cuando surge sin una amenaza aparente. Así lo explica el psicólogo y psicoterapeuta Domènec Luengo (Barcelona, 1954) que, con más de 1.000 casos a sus espaldas, responde en 50 preguntas y respuestas para combatir la ansiedad a algunas de las cuestiones fundamentales para entender y gestionar una emoción que cada vez llena más consultas psicológicas o psiquiátricas.  

¿Qué es la ansiedad?
Es una emoción básica, una capacidad genética que tenemos que requiere de una cierta educación para que sea una emoción correctamente liberada. Tiene la finalidad de no dejar que la persona sea secuestrada por las circunstancias cuando éstas son muy fuertes. Intenta avisar de una manera muy radical y hacer reaccionar. Envía las reacciones propias de la presa ante el depredador.

Entonces es una reacción normal…
Sí. Pero puede convertirse en un trastorno.

¿Cuando?
Cuando no hay peligro, cuando dura demasiado en el tiempo, cuando tiene una intensidad exagerada o cuando sustituye a otra emoción.

¿La ansiedad es un mecanismo de defensa?
Total. El más radical que existe porque defiende la vida. Pero en este caso se sufre de la propia defensa. La persona detecta un peligro que es erróneo pero como proviene del cerebro interno, que es irracional, inconsciente y automático, quien lo sufre no lo puede parar desde la lógica.

¿Cómo se manifiesta?
Normalmente hay una base psicosomática, que es la que más asusta. La ansiedad se propaga muy rápido así que hay que estar muy alerta con los primeros indicios psicosomáticos porque si la persona no lo entiende y si no le da una “versión positiva neutralizadora radical” puede degenerar y se puede propagar. Por ejemplo, la persona que tiene claustrofobia en el metro es muy fácil que la traslade al bus, y luego a los túneles… y puede acabar no cogiendo el coche.

¿El ahogo o la taquicardia son señales de un ataque de ansiedad?
Son muy buenos indicativos pero deben ir acompañados de pensamientos negativos del estilo “de aquí no saldré vivo” o de pensamientos distorsionados del tipo que un indicio se convierta en una gran generalización.

¿Cómo hay que actuar ante un ataque de ansiedad?
Es la gran pregunta. Lo mejor es dejar que la persona que sufre la crisis diga qué quiere hacer. Obligarla a hacer algo es meterla en el problema y eso engorda el tema. Una persona con ansiedad no es que no quiera ¡es que no puede! Y el sufrimiento es doble porque sufre por él y por los demás.

Y en el caso de la persona ansiosa ¿el primer consejo es pensar que no pasa nada?
Sí, pero es complicado pensar así si no se entrena porque habla el cerebro lógico y la ansiedad viene del límbico.

Usted defiende que esto se aprende con terapia.
Claro. La única arma neutralizadora contundente es aquella que está al mismo nivel que los mensajes ansiosos. La ansiedad ha convencido a la persona, por tanto se lo cree y si no se trabaja con otro convencimiento no se modificará nada; será un tirachinas contra un tanque. Estar ansioso es estar en un estado no natural montado por la propia persona que le provoca un autosecuestro y la aleja del patrón de persona libre.

¿Qué hay que aprender?
Se trata de un cambio existencial para pasar de defenderse permanentemente de la vida a vivirla intensamente. La primera recomendación ante una crisis es no forzar a la persona que la está sufriendo

¿Y después qué hay que hacer?
No limitar su vida a un estilo inhibido o sufridor. Hay que hacer reaccionar a la persona y decirle: “tienes un problema y yo estaré de acuerdo con lo que me digas pero intenta ayudarte”. También hay que decirle “no quiero que sufras, yo estaré a tu lado pero a mi no me arrastres. Por tanto o buscas soluciones o me voy”.

¿A cuántas personas afecta la ansiedad?
No hay datos pero me atrevo a decir que entre un 15 y un 17% de la población española tiene ansiedad en algún momento de su vida de forma no controlada. Si esto fuera una epidemia sería una pandemia.
¿Hay personas más predispuestas a sufrirla?
Sí. Dejando de lado el patrón genético, que no descarto, hay algunos patrones que se reproducen: el patrón perfeccionista -el 99% de los que pasan por mi consulta lo son-, el pesimista, determinados pensamientos proclives a ser obsesivo o depresivo…

¿El ansioso lo es de por vida o se puede reeducar?
La psicoterapia ayuda a sacar procesos duros y graves y a vivir con una cierta tranquilidad, pero las situaciones que vives pesan mucho y en ocasiones pueden hacer que regrese algún patrón ansioso. Aunque cuando pasa esto la psicoterapia necesita de muy poco para solucionarlo. Y quitando los escenarios traumáticos

¿Una persona puede sufrir un ataque de ansiedad y no volverlo a padecer nunca más?
Puede haber ataques puntuales pero no son la mayoría.

¿Y se puede evitar que aparezca por primera vez?
En adultos es difícil porque si no conoces la ansiedad no puedes saber qué te sucede hasta que lo pasas. Pero en el caso de niños es fundamental evitar que aparezca. Hay un periodo enormemente fabricador de ansiedad que es la infancia y un problema en la vida adulta puede ir a picar a las memorias emocionales y salir una respuesta ansiosa. Siempre digo que la ansiedad en realidad es una reacción infantil a un problema adulto.

¿Se contagia?
Desde el punto de vista patológico no hay contagio pero sí desde el punto de vista cultural/social. Los niños desde que nacen e incluso antes van captando información del entorno y existe un modelo de copia.

¿Es partidario de medicar?
Cuando la crisis está descontrolada no hay otra solución. Esa una manera de controlar la situación y a partir de aquí empezar a trabajar. Además hay clientes que llegan tan nerviosos que no se pueden ni sentar en la silla y por tanto necesitan un cierto medicamento para calmar el estado y poder hablar. Pero la medicación es una ayuda, es un buen elemento, pero no el más importante para neutralizar la ansiedad. No hay ninguna pastilla que cambie las formas de ver la vida, ninguna.

¿Se debe tratar con el psicólogo o psiquiatra?
Hay que trabajar coordinadamente. El psiquiatra puede ayudar a rebajar la tensión pero el psicólogo es el encargado de cambiar el planteamiento.

¿Y cómo se cambia el planteamiento?
Trabajando el inconsciente, ir al lugar en el que se está realizando un mal análisis de la vida. Hay que ayudar a cambiar el pensamiento, que la persona no se hunda ante determinadas situaciones o que no le otorgue tanto papel, hacer que conecte a una visión natural de la vida y no hiperdefensiva, que conecte con la idea que la vida es más una situación entrañable que una amenaza.

¿La ansiedad es la enfermedad del s.XXI?
Creo que no. El hombre primitivo tenía mucha más ansiedad que nosotros porque no tenía experiencias de las cosas y la caza era a vida o muerte. Por eso se dice que la ansiedad es la emoción de la supervivencia y por eso la tienen desde las lagartijas hasta los humanos. Lo que pasa es que ahora la ansiedad es más de tipo cultural porque se ha hecho una asociación perversa entre “si no logro lo que quiero, me muero”; no es tan fuerte en intensidad como antes pero si que está más diseminada.

¿Es una enfermedad?
Muchos colegas hablan de pacientes pero yo prefiero llamarles clientes. No puedo considerarlos pacientes porque no tienen nada alterado, excepto los niveles de serotonina. Considero la ansiedad producto de un mal aprendizaje que se puede cambiar y por tanto no creo que se pueda poner dentro de la categoría enfermedad y por tanto de paciente.

¿Un ansioso puede acabar deprimido?
No, al revés. Un depresivo en el 95% de los casos es ansioso. La ansiedad es una defensa de la vida y siempre salta cuando te ves atrapado. Y cuando una persona está dentro de un proceso depresivo en el que la vida es una losa y ve que no hay salida viene la ansiedad como adjetivo. La depresión ansiosa es la más común de los procesos depresivos. Son primos hermanos.

¿La sociedad no se toma en serio el problema?
La única persona capacitada para entender a una persona ansiosa es alguien que la haya sufrido. Y en mi consulta hay más mujeres que hombres porque ellos también la sufren pero lo disimulan, pueden sentir ansiedad pero sienten más vergüenza de decir que la tienen porque tradicionalmente aún se vincula tener ansiedad a estar tarado cuando en realidad es uno de los modelos de patología que no caminan hacia la locura. Es un modelo neurótico, no psicótico. Hay confusión pero no de desconexión de la realidad.

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