miércoles, 21 de diciembre de 2011

Más compasión: mejor salud

Aceptar nuestras imperfecciones y tratarnos con compasión es el primer paso hacia una salud mejor.


La ansiedad y el miedo nos pisan los talones. Lo difícil es no toparse con ellos en cualquier periódico, informativo o incluso en una de esas reuniones de las que estos días andamos tan bien surtidos. En tiempos de vacas flacas, cuando los medios nos anuncian poco menos que el fin del mundo, es importante mantener la cordura. Y esta cordura pasa por quererse. Sí: quererse, otra forma de hablar de compasión por uno mismo, un término que está en el centro de una nueva ola de investigaciones y libros que estudian sus efectos para la salud. 

¿Sueles ser duro contigo mismo? ¿Eres capaz de relativizar los bajones y los éxitos cuando se te presentan? Para comenzar, puedes hacer el test de Kristin Neff, profesora de Desarrollo Humano en la Universidad de Texas en Austin y una de las pioneras en este terreno. Neff propone 26 frases para examinar tu actitud ante ti mismo, del tipo de “cuando estoy deprimido, tiendo a sentir que todo el mundo es más feliz que yo”. 

Si tu puntuación es baja, quizá puedas incorporar el propósito de quererte un poco más a la lista para el nuevo año. Lo más probable es que te lleve bastante más lejos que la dieta o el ejercicio, y que te haga más feliz. Es, literalmente, saludable: quienes sienten compasión hacia sí mismos son más felices y sufren menos depresiones y ansiedad, asegura Neff.   

La psicóloga indica que el principal escollo es confundir la compasión por uno mismo con la indulgencia. Es cierto que la fuerza de voluntad es clave para una salud mejor. Y, sin embargo, la autocrítica no nos mantiene a flote, señala Neff. Más bien al contrario: la compasión por uno mismo conduce a la motivación, algo que ha quedado demostrado en el caso de las dietas, uno de los puntos calientes cuando se habla de auto-compasión. 

“La autocompasión es el elemento que falta en cada dieta”, señala la terapeuta y profesora de la Universidad de Harvard Jean Fain, autora del libro “La dieta de la compasión por uno mismo”, que observa con preocupación cómo la mayoría de las dietas giran en torno a “disciplina, privaciones y descuidos”.   

Si descubres que tu hijo se atiborra de comida basura o no hace las tareas del colegio, lo más probable es que le apoyes y ayudes a salir de esa situación, en lugar de criticarle duramente. Haz eso mismo contigo. Apóyate, sin que eso signifique caer en la desidia o en ese comportamiento poco constructivo.  

“Si no permites que tus hijos se coman cinco helados seguidos es porque te preocupas por ellos. Con compasión hacia ti mismo, te preocupas, pero haces lo que es saludable para ti en lugar de lo que perjudicial”, señala Neff, que también es autora del libro “Compasión por uno mismo”. 

Si todo esto te parece un punto melindroso, piensa en  la contrapartida. La compasión por uno mismo es una herramienta poderosa para detener el miedo que nos invade. Por nuestro bien, pero también por el de los demás. “Cuando sentimos amabilidad hacia nosotros mismos, naturalmente experimentamos esa bondad hacia los demás. La amabilidad es el antídoto contra el miedo y contra muchas otras formas de sufrimiento”, dice el escritor y maestro espiritual Noah Levine. 

Los psicólogos comenzaron a hablar tiempo atrás del efecto “mejor que la media”, o cómo la mayoría de la gente cree que es mejor que los demás. Esta creencia nos ayuda a sobrellevar  nuestras deficiencias, pero pagamos un alto precio por ello. Si nuestra autoestima se basa en competir y vencer a los otros, siempre estamos en el filo de perder. Las comparaciones –que las redes sociales potencian de forma extraordinaria– fomentan la desconexión. Si vemos a los demás como un obstáculo para mantener nuestro trabajo, por ejemplo, nos aislamos, porque el deseo primario de que nos quieran y de pertenecer a un grupo está en contradicción con ello. 

No se trata de mejorar la autoestima. El concepto de auto-compasión va más allá: te valoras no porque te hayas juzgado a ti mismo positivamente (y a otros negativamente) sino porque, como ser humano mereces tanto cariño y comprensión como cualquiera. 

Neff describe la compasión por uno mismo como “ser amable y compasivo hacia uno mismo cuando te han hecho daño o has fracasado, en lugar de duro y crítico; percibir tus propias experiencias como una parte más de la experiencia de ser humano, en lugar de verlo como algo tuyo, asilado,  y mantener los sentimientos y pensamientos dolorosos a la luz de la conciencia, en lugar de identificarte con ello”. 

Nada nuevo, por supuesto. Hace casi 2.500 años Platón lo expresaba así: “Sé amable, porque todo el mundo con el que te encuentres está librando una dura batalla”.  

*Natalia Martín Cantero es periodista. Si quieres ponerte en contacto con ella escribe a natalia@vidasencilla.es

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