miércoles, 16 de julio de 2014

Callar a los muertos









Lo "reprimido" en el inconsciente de las dos generaciones anteriores, la de los que vivieron el trauma y la de sus hijos (o sea nuestros abuelos y nuestros padres), que resurge en los nietos, no es una información acompañada de emociones congruentes que ayudaría a entender y a procesar, no es un duelo elaborado. ES más bien la acumulación de los síntomas del inconsciente de los padres y de los abuelos. Esto hace que la tercera generación de una situación colectiva sea el grupo más vulnerable.


"Durante la Guerra Civil española, cerca de 200.000 hombres y mujeres fueron asesinados lejos del frente, ejecutados extrajudicialmente o tras procesos poco legales. Murieron a raíz del golpe militar contra la Segunda República de los días 17 y 18 de julio de 1936. Por esa misma razón, al menos 300.000 hombres perdieron la vida en los frentes de batalla. Un número desconocido de hombres, mujeres y niños fueron víctimas de los bombardeos y los éxodos que siguieron a la ocupación del territorio por parte de las fuerzas militares de Franco. En el conjunto de España, tras la victoria definitiva de los rebeldes a finales de marzo de 1939, alrededor de 20.000 Republicanos fueron ejecutados. Muchos más murieron de hambre y enfermedades en las prisiones y los campos de concentración donde se hacinaban en condiciones infrahumanas. Otros sucumbieron a las condiciones esclavistas de los batallones de trabajo. A más de medio millón de refugiados no les quedó más salida que el exilio, y muchos perecieron en los campos de internamiento franceses. Varios miles acabaron en los campos de exterminio nazis. Todo ello constituye lo que a mi juicio puede llamarse el «holocausto español»
 
Paul Preston

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